Por qué la impresión en 3D es importante para las Smart Cities

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En el reciente evento de Ámsterdam, que congregó a más de 450 personas de los sectores de actividad más diversos (consultores, creativos, gestores, ingenieros de TIC, urbanistas, arquitectos, administradores, emprendedores y políticos), la parte final del segundo día estuvo dedicada a las excursiones temáticas para mostrarnos ejemplos de buenas prácticas, soluciones e innovaciones que se están produciendo en la capital holandesa.

Elegí la visita a la impresora 3D gigante, protagonista del programa Open Source 3D Print Canal House, que se propone construir una casa entera en 3 años mediante la impresión tridimensional.

Sí, es verdad que el proyecto obtuvo una notoriedad fantástica con la reciente visita del presidente de Estados Unidos a este sitio.

Obama es un entusiasta de la impresión en 3D y en su última visita a Europa insistió en incluir la 3D Print Canal House en su itinerario. Este hecho salió a colación en la conversación con nuestra interlocutora cuando comentaba que el espacio no es nada grande (más bien al contrario) y que la comitiva presidencial se las vio y deseó para cumplir los protocolos de seguridad en un sitio tan pequeño.

Y así como en la sede del proyecto se utilizan contenedores adaptados y trabaja un equipo multidisciplinar y entregado, la impresora gigante también utiliza un contenedor marítimo colocado en vertical. Desde su construcción, esta impresora se ha convertido en una de las principales atracciones de Ámsterdam. Y si las impresoras en 3D normales ya suscitan una gran curiosidad y atracción, imagínese una que imprime paredes de 3 metros… impresiona.

La musicalidad de la impresora en funcionamiento se deja oír y nos traslada de nuevo a una época en la que tal invento solo existía en las películas de ciencia ficción. Y tal vez por eso sentimos tanta curiosidad por este tipo de invento, porque nos transporta a un mundo nuevo y pone la creatividad y el ingenio humano en perspectiva. Nos hace soñar que nada parece imposible.

 

Open Source Universal (Código abierto universal)

 

El proyecto 3D Print Canal House es un caso serio de buenas prácticas. Una de las fundadoras, la arquitecta  Martine de Wit de la empresa DusArchitects, confiesa humildemente que no esperaban este frenesí alrededor de una idea descabellada de un puñado de personas que hace 3 o 4 años todavía tenía problemas con las autoridades por instalar “obras de arte creativas” en el centro urbano sin autorización. Martine cuenta que su empresa de arquitectura pública, dedicada fundamentalmente a la ciudad, en cuanto vio funcionar las primeras impresoras 3D tomó la iniciativa y adquirió una. Y luego la creatividad hizo el resto. Del juego a la producción de objetos originales, de arte o utilitarios, solo fue un pequeño paso. Ahora hay toda una comunidad de creativos (arquitectos, diseñadores, artistas, etc.) que contribuyen a este proyecto abierto. Contribuyen con creaciones que cualquier persona puede descargarse e imprimir en cualquier parte del mundo. Siempre y cuando tenga una impresora 3D, claro.

Cuando Martina y sus compañeros idearon el proyecto utópico (utópico para la fecha) de construir una casa en tamaño natural con una impresora 3D, nadie esperaba que el sueño estuviera, transcurridos estos años, tan próximo de hacerse realidad. ¿Y cómo se hizo realidad? Gracias a que quienes creyeron en él contribuyeron de forma colaborativa, apasionada y entregada a la causa. Desde los creativos que organizaron toda la comunicación e imagen del proyecto hasta los arquitectos que diseñan las piezas de arquitectura de la casa, pasando por los informáticos, los programadores y los ingenieros de Ultimaker, que desarrollaron una impresora de un tamaño descomunal y funcional para construir la casa.

Y eso es lo que representa la impresión en 3D: colaborar y compartir. Conocimientos, ideas, problemas, soluciones. Y por eso Martine y su equipo siguen trabajando día tras día en el proyecto, ahora con investigadores de universidades y laboratorios, para desarrollar una materia prima más adecuada e idónea para una casa y para estructuras más grandes que copas de champán o platos.

Este proyecto en particular, y la impresión 3D en general, son un laboratorio práctico de intensa creatividad en las organizaciones, en las empresas, en las ciudades. Todas las ciudades deberían tener una impresora gigante permanentemente funcionando, construyendo puentes de conocimiento, de ideas y de proyectos. Una señal de lo que está por venir: teletransporte, viajes en el tempo, saltos intergalácticos o la fuente de la eterna juventud. Una impresora en 3D nos permite abrir la mente y soñar. Soñar incluso con una ciudad perfecta que todavía no existe. Quizá también ayude a construirla. Literalmente.

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Vitor Pereira

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After 20 years of Journalism and Media Professional, I'm dedicated since 2008 to new projects related with Innovation and Technology. Consultant of many municipalities to the Smart Cities theme and Tourism sector based on the newest technologies and communication tools.